miércoles, 3 de febrero de 2010

Cuentos, veguerias e independencias

Queridos niños/as, os voy a contar un cuento, escuchad con atención...



Había una vez, un valle llamado Aran, que en vasco significa también valle. Vaya, el valle de valles. Corría allá la triste y sombría Edad Media y este valle, situado en la cara norte del Pirineo, iba de manos de la Corona de Aragón a la de los condes de Bigorra y Comenges. Hasta que en finalmente en 1313 el rey de Francia Felipe IV renunció a sus derechos soberanos sobre el valle. El rey de Aragón nombró un procurador general y otorgó al Valle de Arán el conjunto de privilegios denominado Era Querimònia, o sea, el autogobierno.


En 1411 el síndic de Arán, jefe de su gobierno, ofreció la unión libre y pactada con los condados catalanes, la cual fue aceptada por las cortes catalanas.Y así acabó la independencia del valle. Sin embargo, llegaron tiempos sombríos para Catalunya. La Guerra de Sucesión llegó y el malo de Felipe V ganó a los carlistas. Como los catalano-aragoneses eran fans de los perdedores, Felipe V y su Decreto de Nueva Planta abolieron los fueros catalanes en 1716. ¿Todos? No, todos no, había una pequeña comarca que resistió y conservó todos sus privilegios e instituciones de autogobierno (y sin tener a Asterix y a Obelix de por medio). La pobre Catalunya se quedó sin su organización en veguerías y con el castellano impuesto bajo pena de muerte.

Total, que mientras Catalunya pasaba por el tubo de la nueva organización administrativo-territorial impuesta, el Valle de Aran conservaba aquella que ya tenía desde 1313. No es hasta 1833, con la primera guerra carlista, que se suprimen los privilegios de autogobierno. Una vez más malditos franceses, ¿qué coño vino a hacer Napoleón con lo bien que estábamos con nuestro doble juego?

A pesar de las constantes peticiones de los araneses, no fue hasta 1990 mediante la Ley 16/1990, de 13 de julio, sobre el régimen especial del Valle de Arán (desarrollo de la disposición adicional primera del Estatuto de Autonomía de Catalunya) que se restauraron parte de los derechos históricos del Valle de Arán. Así, se restableció el autogobierno (el Conselh Generau d'Aran) y la figura del Síndic (el presi, para entendernos; la primera fue mi madre, Pilar Busquets), como principales instituciones de la organización administrativa propia del Valle de Arán, y se hizo cooficial el aranés en toda Catalunya.

Tras casi 20 años de pseudo-independencia y de instituciones históricas recuperadas, ha llegado el tripartit catalán que, con prisas para cumplir sus promesas electorales, aprovó ayer la Ley de creación de las veguerias, esas que Felipe V mandó al garete en 1716. Que se recuperen me parece fenomenal, pero si lo hacemos considerad el cuento que os acabo de contar sobre el valle de valles. Si hemos estado con vosotros por voluntad propia ¿por qué ahora os pasais por el forro nuestra historia y nuestras instituciones, reconocidas por vosostros mismos y que perduraron cuando las vuestras cayeron?

Si ya pocos araneses se sienten catalanes, la desafección está augmentando exponencialmente. Hoy el actual síndic ha dicho en los micrófonos de RAC 1 lo que hace meses se oye en las calles aranesas: no soy independentista pero, llegado el momento y si no se nos escucha y no podemos defender los derechos de nuestro país, quizá si pidamos la independencia. Cágate lorito. Y como entonaba el Dúo Dinámico "aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie".

2 comentarios:

  1. Solo sé que no sé nada ho va dir un savi i ho dic jo que sóc una ignorant total, i la geografia i la història són un dels àmbits més supins del vast regne de la meva ignorància. O sigui que aquest conte de fades sense princeses del pèsol i amb molta teca per reflexionar m'ha deixat consternada. La història dóna moltes voltes i fins i tot sabent-la és difícil trobar la solució dels conflictes, però està clar que passant-se-la pel forro la cosa es posa pitjor i tens tots els números (números, sí, números!!) per ficar la pota.
    No sé si us toca una vegueria, la independència, café para todos o la 6/49, amb una història tan accidentada no m'atreviria a posicionar-me. Però està clar que sense un diàleg basat en el coneixement precís i els arguments raonats el joc polític és brut i injust. M'acabo d'adonar que cada vegada sóc més independentista catalana... i aranesa!

    P.D. Per anar-me impregnant de la cultura i la llengua: els catalans ens posem la "I" entre els cognoms heretats, els aranesos us traieu la "S" materna a final de mot!?

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  2. un dia t'explicaré la història de la "s", que té tela marinera...

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